Los días en el hospital están cambiando
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“Estudiando el último examen de la carrera de Química llegó a casa mi sobrina Andrea, que tenía 8 años, y me pidió que le explicara la ciencia de forma sencilla para que pudiera entenderla. Entonces cogí varios materiales que tenía en casa y estuvimos más de 3 horas haciendo experimentos. Cuando observé la capacidad que tenía la ciencia para captar la atención de Andrea, pensé en llevar aquellos talleres científicos a un lugar donde hubiera niños y niñas que pudiéramos ayudar, como son los hospitales infantiles”, nos explica Jesús Ángel Gómez, Fundador de Cienciaterapia.

De esta manera nació este proyecto, una organización dedicada a realizar talleres de ciencia divertida a niños y niñas hospitalizados en unidades de oncología infantil, pediatría y salud mental. Con esto consiguen aliviar el ingreso a los pacientes, permitir un respiro a sus familiares y fomentar las vocaciones científicas entre la población infantil, ya que solo 13 de cada 1.000 jóvenes acaba una carrera científico tecnológica (según los últimos datos recogidos por Eurostat).

En España, cada año, ingresan en los hospitales más de 500.000 menores de los cuáles unos 1.400 lo hacen por nuevos casos de cáncer infantil. Cienciaterapia tiene un objetivo claro: que desconecten durante horas y puedan disfrutar de divertidos experimentos junto a sus familias, porque eso es lo que deben hacer los niños y niñas; disfrutar.

Actualmente, Cienciaterapia, cuenta con un equipo de 50 personas voluntarias que se dedican a la ciencia. Y se han realizado más de 1.200 talleres lo que se traduce en: 2.000 horas de divulgación en 9 hospitales diferentes en lo que han participado más de 4.800 pacientes y 5.600 familiares.

Jesús, ¿por qué Cienciaterapia es un proyecto diferente?

“Todos conocemos a multitud de entidades que trabajan para mejorar la estancia de la infancia hospitalizada durante sus días de ingreso. El trabajo que realizan es encomiable y sin ellas el día a día de un hospital infantil no sería igual. Siempre hemos visto a payasos, músicos o magos por los pasillos de un hospital haciendo felices a los pacientes y su labor no tiene precio. Para Cienciaterapia todas estas entidades son un ejemplo a seguir, pero pensamos que la ciencia, más allá del factor entretenimiento, tiene un valor añadido: el componente educativo.

Nuestros pacientes terminan las actividades aprendiendo sobre moléculas, fuerzas de rozamiento, catalizadores, propiedades de los gases, estructuras moleculares… No sólo han aliviado su ingreso en el hospital durante unas horas, también les hemos acercado a la ciencia a través de una experiencia que puede ser determinante en su futuro. De hecho, es frecuente que cuando terminan los experimentos comuniquen sus deseos de ser científicos y científicas cuando sean mayores”.

Jesús también nos contaba que uno de los momentos más duros por los que suele pasar frecuentemente es tener definir los pasos que quiere dar a medio y largo plazo al no contar siempre con los recursos humanos, materiales y económicos suficientes para hacerlo todo. La velocidad de ideación de cualquier emprendedor suele ser mayor que la de ejecución, por lo que es importante mantener la paciencia y no perder el objetivo desde el momento que defines la idea hasta que se traduce en acción. También nos mostraba su apoyo a las lanzaderas y aceleradoras de proyectos, como espacio_RES, que “permiten mejorar y avanzar mucho a nuestros proyectos, aprender de otras iniciativas y contactar con otras personas que pueden aportarnos grandes avances al tener un punto de vista del proyecto diferente al nuestro. Además, creo que la figura de un mentor es clave en el desarrollo de una startup, no sólo por su guía en el proyecto, también por su guía a nivel personal del propio emprendedor”, añadía Jesús.

Reconocía que uno de los momentos que más le gustan de este camino es cuando tiene la oportunidad de colarse en alguno de los talleres científicos y se hace pasar por un familiar o paciente. Para él es una experiencia única ya que tiene que aprender a olvidarse de todo y volver a sorprenderse con los experimentos. Cuando los pacientes le miran con cara de sorpresa y los ve disfrutar vuelve al inicio de todo y se reilusiona.

¿Emprender te ha permitido crecer y evolucionar como persona?

“Por supuesto. A veces los objetivos que tienes para la organización te motivan tanto que acabas potenciando o desarrollando habilidades y competencias que no tenías por el simple hecho de alcanzar una meta. No hay duda de que si no hubiera puesto en marcha Cienciaterapia sería una persona diferente”.

Jesús lo tiene claro y a largo plazo quiere convertirse en una organización capaz de ofrecer a la comunidad científica todas las herramientas necesarias para realizar un voluntariado en su ciudad relacionado con lo que a ellos les apasiona: divulgar la ciencia.

¿Cómo definirías a un emprendedor social? ¿Te consideras uno?

“Me gusta mucho la definición que hace de emprendedor social Bill Drayton, el fundador de Ashoka, que define a los emprendedores sociales como aquellos que no se conforman sólo con dar un pez o enseñar a pescar, más bien no descansarán hasta que no hayan revolucionado la industria pesquera.

Antes de escuchar esa frase, con la que me siento identificado con la idea de resolver un problema en toda su magnitud, solía acudir al refranero para hacer hincapié precisamente en ese aspecto, y es que cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja”.

¿Hay algún o algunos emprendedores que te inspiren?

“Muchos de los jóvenes emprendedores sociales que desde hace años tengo como referentes son a la vez muy buenos amigos. Diariamente aprendo de personas como Mohamed El Amrani, José Alfredo Martín, June Arrieta, Pepe Olmedo, Miriam Reyes o Amélie Jézabel, entre otros muchos.

No obstante, el emprendedor social que más me ha inspirado y tengo como referente principal es Jos de Blok, un enfermero holandés que fundó Buurtzorg, una iniciativa de cuidados a domicilio para personas mayores caracterizada por la cercanía, la empatía y la calidad del servicio. Más allá de la labor social que realiza, su modelo organizativo es una revolución. Al inicio, Buurtzorg estaba formada por 4 personas y, actualmente, son más de 10.000 empleados agrupados en pequeños equipos autogestionados que no tienen jefes ni supervisores”.

Y, para terminar, ¿algún consejo que te gustaría transmitir a otros emprendedores?

“Primero, hacer lo que te apasione y encontrar un modelo de negocio que funcione. Y segundo, no olvidar nunca el motivo que te llevó a poner en marcha la iniciativa. Sobre todo, cuando vengan momentos complicados o nos estemos olvidado de los valores iniciales”

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